3 de julio de 2017
La décima estrella para Sportivo Piazza llegó a su palmarés ayer. El empate en cero le permitió ganar el Torneo Apertura de Primera ante Sarmiento y transformarse en bicampeón oficial.
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El pitazo final fue la patada en el hormiguero. Se jugaban 52 minutos de un furibundo segundo tiempo cuando Chaparro enfocó el círculo y pitó el final. Como centellas en un tormentoso instante de felicidad, los hombres piazzistas reaccionaron a ese estupendo estímulo como sus emociones lo dictaminaron: corriendo, arrollidándose, trepándose al alambrado, en definitiva, buscando un pecho fraterno para reír abrazado. Sportivo Piazza bicampeón.
Se agotaba la tarde, al menos la mitad de la parcialidad local buscaba la salida del Andrés P. Hargain con la desazón que tienen los subcampeones hasta que el paso del tiempo les otorgue la perspectiva necesaria para valorar la gran campaña, y en todo el barrio Las 31 se escuchaba el grito campeón del villerío emponderado ante una nueva alegría olímpica, el bicampeonato, la tercera final ganada de las últimas cuatro que ha disputado la Primera División. El alambrado era notoriamente insuficiente para separar la alegría de todos los que, en su medida, hacen a un club que ha vuelto a recuperado la costumbre de ganar, que vuelve a disfrutar de una generación dorada (con vivos verdes) de jugadores, una política institucional que ayer alzó una nueva copa. Plena felicidad en la Villa Olímpica.
Hubo un partido antes que Barbieri levantara la copa. Una segunda final que entusiasmó de más a menos (muy menos) y que sirvió para reafirmar una de las facetas más destacadas que posee el ganador del campeonato: la capacidad de controlar a un rival y llevarlo a que, por momentos bastantes vastos, juegue el partido que mejor le conviene. Un cotejo a lo largo del cual, un factor ajeno al mismo comenzó gravitar progresivamente hasta pesar toneladas. Ese gol marcado por Timpanaro en la ida, que en la previa de ayer era considerado apenas un atenuante, fue incrementando su influencia hasta terminar de condicionar el modo en que ambos abordaron este segundo capítulo.
El trajín con el que arrancaron fue un mimo para las expectativas de gran partido que teníamos (aunque como “las finales son finales”, en ellas suele jugarse poquito). Salieron a lastimarse, a dejarle muy en claro al oponente la decisión de imponerse que cada uno sostenía. En ese lapso inicial, la cancha tenía las dimensiones de un fútbol 5, no había espacios ni demasiado tiempo para lograr precisión. El campo de juego no ayudaría en todo el cotejo y pese a ello, querían jugar.
Maxi Timpanaro, de notorio rendimiento, tempranamente surgía como nexo clave con Sergio Valdez, que iba directo contra Toledo; antes de los primeros 10’, “Cubito” le había posibilitado al “Negro” dos mano a mano con el 1. Entre los albicelestes, la expansión de las vertientes de ataque quedaba a entera disposición de Gau y Lamardo (Rodrigo fue el mejor del elenco tapalquense), quienes inicialmente formaban la misma dupla productiva que en la ida. Casañas también comenzaba a delinear una muy buena performance por derecha, pero de momentos se lo incluía excesivamente poco en el entramado ofensivo.
A diferencia del escenario planteado en Azul, esta vez no emergía un monopolizador del juego, y si bien esa inconsistencia se justificaba generalmente en las incertezas, a la vez aportaba al encuentro una dinámica con escasos lapsos de estancamiento.
No había demasiada forma y fijaciones en el bloque de ataque de Piazza. Valdez como vértice, jugando mucho de espalda sobre los centrales, tratando de generar la segunda jugada. Timpanaro era su socio, pero más tendiente a la asistencia. Entre éste y Parodi, durante el primer tiempo, se sucedieron muchas discusiones, como si se generaran superposiciones entre ambos. “Choni” y Sánchez formaban el ‘doble enlace’, Parodi con más dedicación defensiva.
Lo de Sarmiento afloraba por la borda izquierda. Gau –que terminó el partido más preocupado discutir que por jugar– conectaba casi siempre con Lamardo, una pesadilla para Pérez en el primer tiempo. El 11 sarmientista, con la capacidad para valerse de su control y habilidad, era profundo y optativamente iba por el desborde o por la opción interna rumbo al arco. Por el otro sector, Vieytes se encargó que Casañas y García propiciaran que Giménez no pudiera proyectarse y dado que Sánchez no auxiliaba correctamente al 3 (por falta de vocación antes que desobediencia), la estrellita también hallaba allí una vía de avance claro, aunque no lo utilizara en demasía.
El criterio para determinar sanciones de Chaparro (no hablamos de que ignorase los acontecimientos) comenzó a enrarecer los ánimos de por sí alterados dada la circunstancia deportiva. Decidió obviar amarillas e incluso alguna roja y permitió que casi todos los jugadores malentendieran que disponían de licencia para casi todo. Por éste y razones más inherentes al desarrollo, el primer tiempo claudicó con la fricción y la interrupción imponiéndose al matiz inicial, preanunciando lo que nos ofrecería el complemento.
Ante la lógica postura asimilada por Sarmiento, al que el 0-1 ahora sí le ofrecía un mensaje desesperanzador, Piazza tomó una decisión muy atinada para comenzar a cimentar el control que bien efectuaría del complemento. Durante los primeros minutos asumiendo el protagonismo y generando chances tempranas ante Toledo; después, replegándose y abocándose a resistir sin miramientos.
El villero volvió a colocar el juego en la mitad tapalquense, con la pelota corriendo por los costados y muy cerca de abrir el marcador. En tanto, el local no conseguía darle a su rival la señal necesaria para hacerle ver (o imaginar) que cierta letanía que mantenía el trámite iba a durar poco, que tenía con qué ponerse al frente.
De manera más notoria que en la etapa anterior, de cierta fluidez que evidenciaba ese principio pasamos a un desarrollo que no se desarrollaba, donde cada encuentro entre dos rivales era una ocasión para chicanear, simular agresiones e intimidar al juez para que amoneste al otro. El tiempo corría, el juego no.
Sarmiento se valía del retroceso piazzista –que se partía para amurallar su área– y disponía del balón, pero no traducía en profundidad. Gau no ejercía su lucidez, Lamardo estaba muy cansado y los cambios que decidió el entrenador no aportaron refresco ni ideas. Para la visita había comenzado ya la tarea de interpretar la locura sarmientista y jugar en consecuencia, fundamentalmente en las salidas rápidas y sin mucha resistencia que ahora comandaba Travi, ingresado a poco del final.
Fue evidente y lo reconocieron los propios jugadores ya en tiempo de festejo. El 0 a 0 era vuelta olímpica para Piazza y en pos de su resguardo, el donar alguna pelota al barrio no debía poner colorado a nadie. Y con esa decisión, el ahora bicampeón del fútbol azuleño frustró a un rival descolocado, que si bien pudo llegar a los penales con un cabezazo de Covello, en tiempo adicionado, pareció haber asimilado su impotencia y aceptar al campeón. De igual modo que toda la multitud entendió que este mano a mano era una fiesta del fútbol azuleño, optando por sumarse con aplausos y reconocimiento a propios y ajenos.
LA FIGURA 
Maximiliano Timpanaro
La mirada global lo tiene entre los mejores de la final (junto con Lamardo, Esteban Valdez y Lucas Iztueta). “Cubito” manejó la batuta y propició muy buenas chances de gol en el primer tiempo. En el complemento, con el arrebato sarmientista, Timpanaro se plegó a la marcación y a la distracción del balón para desinflar el partido.
Campeones oficiales
Año Campeón
1939 Cemento Armado
1940 Sportivo Azul
1941 Sportivo Barracas
1942 Sportivo Barracas
1943 Cemento Armado
1944 Boca Juniors
1945 Alumni Azuleño
1946 Azul Athletic
1947 Azul Athletic
1948 No se disputó (1)
1949 Alumni Azuleño
1950 Alumni Azuleño
1951 Sportivo Piazza
1952 Sportivo Piazza
1953 Alumni Azuleño
1954 Boca Juniors
1955 Alumni Azuleño
1956 Alumni Azuleño
1957 Boca Juniors
1958 Boca Juniors
1959 Alumni Azuleño
1960 Cemento Armado
1961 Cemento Armado
1962 Alumni Azuleño
1963 Vélez Sarsfield
1964 Unión Chillar (2)
1965 Azul Athletic
1966 Cemento Armado
1967 Cemento Armado
1968 Alumni Azuleño
1969 Alumni Azuleño
1970 Alumni Azuleño
1971 Alumni Azuleño
1972 Boca Juniors
1973 Boca Juniors
1974 Boca Juniors
1975 Alumni Azuleño
1976 Alumni Azuleño
1977 Alumni Azuleño
1978 Chacarita Juniors
1979 Azul Athletic (3)
1980 Azul Athletic
1981 Alumni Azuleño
1982 Deportivo Sarmiento (4)
1983 Azul Athletic
1984 Azul Athletic
1985 Sportivo Piazza
1986 Sportivo Piazza
1987 Alumni Azuleño
1988 Alumni Azuleño
1989 Azul Athletic
1990 Sportivo Piazza
1991 Alumni Azuleño
1992 Azul Athletic
1993 Azul Athletic
1994 Alumni Azuleño
1995 Alumni Azuleño
1996 No se disputó (5)
1997 Sportivo Piazza (6)
1998 Azul Athletic
1999 Azul Athletic (7)
2000 Alumni Azuleño
2001 River Plate
2002 Azul Athletic
2003 Sportivo Piazza
2004 Azul Athletic
2005 Chacarita Juniors
2006 Azul Athletic
2007 Chacarita Juniors
2008 Alumni Azuleño
2009 Alumni Azuleño
2010 Sarmiento de Tapalqué
2011 Cemento Armado
2012 Chacarita Juniors
2013 Chacarita Juniors
2014 Sarmiento de Tapalqué (A) (8)
2014 Chacarita Juniors (C) (8)
2015 Alumni Azuleño (A) (9)
2015 Sportivo Piazza (C) (9)
2016 Boca Juniors (A) (10)
2016 Sportivo Piazza (C) (10)
2017 Sportivo Piazza (A) (11)
Notas
(1) No se disputó en razón de la campaña realizada por el combinado azuleño en el Campeonato Argentino.
(2) Unión Chillar se integró con dirigentes chillarenses pertenecientes a varias entidades, sin tener registro con ese nombre, y formó un equipo con mayoría de jugadores provenientes del fútbol profesional.
(3) Ese año Alumni desistió de jugar la final con Azul Athletic, por el fallecimiento de su presidente Adolfo Toscano, por lo que la Liga le otorgó el título a su tradicional rival.
(4) Sarmiento de Tapalqué fue campeón tras protestar un partido a su rival de ciudad, Atlético.
(5) Alumni campeón del Apertura y Piazza del Clausura, decidieron no jugar el encuentro final.
(6) El torneo Clausura ganado por Piazza se jugó con un reducido de 3 equipos: Alumni, Piazza y River, habiendo desistido de intervenir las restantes entidades afiliadas.
(7) Se jugó un torneo Apertura a 1 rueda y un Clausura con 4 equipos, jugando la final Azul Athletic y Alumni, venciendo los primeros por 1 a 0.
(8) En el 2014 se consideró como campeón el ganador de cada uno de los Torneos que se disputó.
(9) En el 2015 se consideró como campeón al ganador de cada uno de los Torneos que se disputó.
(10) En el 2016 se considerará como campeón al ganador de cada uno de los Torneos que se disputó.
(11) En el 2017 se considerará como campeón al ganador de cada uno de los Torneos que se disputó. Piazza ganó el Apertura y resta jugarse el Clausura.
El torneo de Primera División, organizado por la Liga de Fútbol de Azul, afrontará mañana una jornada decisiva con la disputa de la duodécima fecha. La programación se adelantó por el Día de la Madre y tendrá varios encuentros importantes, tanto en la pelea por el liderazgo como en la lucha por ingresar a los cuartos de final.
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